La mayoría de las técnicas de creatividad tradicionales parecen fortalecerse, desde el cerebro, de lo que se conoce como Red Orientada a Tareas o TPN (Task Positive Network). Cuanto más nos concentramos y esforzamos en generar ideas más potenciamos TPN y menos permitimos la activación de lo que se conoce como Red Neuronal por Defecto o DMN que genera pensamientos errantes, espontáneos no conectados con una tarea concreta. Las fabulaciones engañosas de la mente son también una forma de creatividad. ¿Se acuerdan eso de las asociaciones inesperadas? En esta fundamentación, entre muchas otras, se apoya el Pensamiento en Montaña Rusa. Imaginemos ahora una sesión de SCAMPER. Trabajando con direcciones predeterminadas. Ahora Sustiyamos. Ahora Suprimamos. Ahora Combinemos. Ahora….. En ese estado de ordenamiento y direccionamiento al cerebro, difícilmente podamos encontrar esa asociación inesperada ya que estamos martillando sobre la Red Orientada a Tareas. Sin embargo, es importante que podemos valorarla como un posible estímulo incubador que utilizará la Red Neuronal por Defecto para una ensoñación creativa. Ensoñación creativa ya que en ese estado de imaginación vagante, el cerebro toma recuerdos del pasado, construye futuros en un ejercicio de introspección imposible de realizar desde la mente consciente. Es que, se estima que por compleja que sea una actividad mental solo incrementa la actividad del cerebro en un 5%; o sea, en reposo tenemos un consumo del 95% respecto a cualquier esfuerzo mental que hagamos. Verbigracia, ¡el cerebro está siempre pensando!. Todo depende de quitarle pretensiones absolutistas a la práctica de técnicas de creatividad y entender que ellas, no pueden, por sus estrictas limitaciones conceptuales de origen, generar todos los procesos cerebrales en el momento que queremos, en el lugar que queremos, con la gente que queremos, con las provocaciones (estímulos) que queremos. Y eso tiene que ver mucho con las ansias de control. En creatividad controlemos lo controlable (estímulos) y dejemos libertad a lo que no tiene sentido práctico ni productivo controlar (la idea misma). Sabiamente en la película Kunfu Panda, el maestro le dice a Sifu que ha de perder la ilusión de tener control. La imaginación en su esplendor esquiva la presencia de la conciencia, por eso imaginamos en estado de vagabundeo mental. La imaginación es el único libro que siempre se esta escribiendo.

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El investigador Benjamin Baird desarrolló  un estudio científico para comprobar la hipótesis de la mente errante. Pidió a los participantes de un experimento que realizaran un Test de Usos Inusuales, en el que se pedía que dieran tantos usos inusuales para un elemento como les fuera posible. Los participantes en la tarea no exigente fueron los que reportaron la mayor cantidad de casos de mentes divagantes durante la tarea. La conclusión que arribaron es  que las tareas simples que permiten divagar la mente puede aumentar la resolución creativa de problemas.

Dejar los pensamientos pensando termina haciendo más inteligentes a los inteligentes y más creativos a los creativos. Son fuertes las evidencias que concentrarse y abocarse definidamente a la generación de ideas no es lo mejor ni lo correcto; la mente errante esperando el serendipity si  (luego de un relativo control ejecutivo de la incubación, siempre inacabado, siempre oscilando entre lo espontáneo y lo dirigido). A los fines de la creatividad… el vagabundear del cerebro es el mejor trabajo; el camino sin rumbo, la mejor ruta; la distracción, la mejor concentración.

Cuando hacemos sesiones de creación de ideas, estamos pensando, pensando y pensando; y lo mejor que podemos hacer para tener ideas es justamente… dejar de pensar. Forzar el pensamiento creativo desde la conciencia dilata temporalmente la aparición de la idea por un lado. Podría ver el costado positivo (todo lo tiene) en que tanta obstinación racional le está reclamando (solapadamente) al inconciente la necesidad prioritaria de la misma. El inconsciente siempre responde. Es alocado pero trabajador. Y especialmente, ¡muy creativo! (a condición de estar siempre incubado).

Pretender alcanzar la plenitud creativa en base a la explotación de la conciencia es poner la regadera lejos de las margaritas. Si el inconciente es tan generoso que nos asiste desde la creatividad, seamos generosos desde la conciencia y la razón intentando proveerlo estratégicamente desde la incubación de la mayor cantidad y variedad de estímulos para cada uno de los cerebros.

Seamos piolas con el cerebro y él será piola con la creatividad. Seamos acartonados con el cerebro y él será solemne con las ideas. Si efectivamente, estar en estado de conciencia es saber lo que está aconteciendo en nuestro Yo,  la aparición del eureka se produce fuera del estado de conciencia clásico. Definitivamente, las ideas creativas más básicas y elementales aparecen en estados de conciencia (¿se dan cuenta porque a las ideas que provienen de las técnicas de creatividad nunca se las denomina eureka?) y las ideas más disruptivas en estados de no conciencia. Todo pasa por entender que el TPN (forzar pensamientos) necesita interaccionar con el DMN (liberar pensamientos). Amigarlos en relajada interacción, en sincronía de liderazgos, en imprescindibles alternancias, nos permiten generar las condiciones para una irrevocable germinación creativa. Es, una vez más, en la totalidad y no en la fragmentación; en la integración y no en la parcelación; en la unidad y no en la división artificial, donde encontramos las mejores posibilidades de acceder a una idea originalmente completa. La totalidad es más que la fragmentación, no ya por su obviedad semántica sino por las veneraciones pasadas. Desconozco que existiese un dios de la fragmentación, pero recuerdo claramente un dios de la totalidad: Dionisio, dios griego que representó la unidad y la lucha contra la fragmentación, la aceptación de la dualidad y de las oposiciones.

Hasta la tesis de que el olvido resulta esencial para la memoria y la salud emocional cuenta con abundante respaldo de la investigación psicológica. Es entender que es el día (pero también la noche), el blanco (pero también el negro), el calor (pero también el frío), la alegría (pero también el llanto). Alisar el camino no acelera la creatividad. El camino de la inspiración no excluye ningún camino porque nadie sabe de antemano que camino será “Él Camino”.

Se cree que una de las funciones de la red neuronal por defecto (DMN) podría ser reordenar nuestros recuerdos a fin de no perderlos (el recuerdo es una forma de evitar los desprendimientos no deseados).  En ese caso se entiende también la relación mente errante (reordenando recuerdos) y combinaciones azarosas en apariciones no previstas. El mejor ropero es él que guarda recuerdos sin naftalina. Además se encontró que la mente errante también activa algunas partes del cerebro que tienen tendencia a generar asociaciones con las funciones ejecutivas, como la corteza prefrontal dorsolateral. O sea, la mente errante, no sería tan errante, ya que en su proceso de aparente divague mantiene comunicación con la consciencia. La mente errante es errante pero no zonza. Conecta con la corteza prefrontal porque de ella obtiene (según Luria, Lezak, Stuss, Levine) la formulación de metas y planes, la planificación de estrategias y tácticas, la reorientación de la actividad a través del reconocimiento del logro o fracaso, organización de conductas en tiempo y espacio, monitoreo flexible de las estrategias, supervisión de conductas vinculado con lo motivacional y afectivo, toma de decisiones. El pensamiento errante termina siendo el único que acierta en la idea.

Así, Bechara y Damasio encontraron que en el cortex prefrontal se destacan los circuitos dorsolateral, orbitofrontal y ventromedial. El circuito prefrontal dorsolateral participa principalmente en el control ejecutivo, memoria de trabajo, atención selectiva, formación de conceptos y flexibilidad cognitiva. El circuito orbitofrontal media en la conducta social. El circuito ventromedial en el procesamiento de señales emocionales que guían nuestra toma de decisiones hacia objetivos adaptativos. Para entender las interacciones que se producen en el cerebro y como los tres cerebros anatómicamente tienen vías de interacción entre sí (entrenables) veamos una descripción histológica (Barbas): “La región orbitofrontal recibe aferencias de la amígdala, la corteza entorrinal y la circunvolución del cíngulo, además de todas las áreas sensoriales, mientras que envía proyecciones a la corteza temporal inferior, corteza entorrinal, circunvolución del cíngulo, hipotálamo lateral, amígdala, área tegmental ventral, cabeza del núcleo caudado y a la corteza motora. Definitivamente, todo lo que sea interacción de distintas partes del cerebro, de distintas redes neuronales, de hemisferios es bueno para el cerebro y sus producciones simbólicas. Y todo lo que es bueno para el cerebro, es bueno para la creatividad. Richard Fisher en NewScientist dice: “Es curioso, dado que la mente errante parece ser la antítesis del enfoque fino asociado con el control ejecutivo; sin embargo, Schooler cree que la actividad que observaron no representa la concentración, como tal, sino el reclutamiento de estas regiones que realizan un seguimiento de las ideas importantes de pensamientos liberados durante el vagabundeo”.

Según algunas estimaciones de la neurociencia, podemos llegar a pasar cerca de un 50 por ciento de nuestras vidas con nuestra mente a la deriva  mente errante, DMN, lejos de la presencia del momento actual, en un mundo de vagabundeo dentro de nuestras cabezas. No sería a través de una concentración excesiva que llegaríamos a las grandes ideas sino más bien permitiendo un moverse espontáneo de la mente. Estando a la deriva estaríamos más cerca de llegar a una conclusión creativa. Ello es bueno porque ya no necesitaríamos forzar asociaciones (como hacen la mayor cantidad de técnicas de creatividad tradicionales) sino permitirnos que ellas florezcan naturalmente.

El empleado de Procter & Gamble no encontró los pañales descartables en una sesión de ideas para generar productos sino en un acto de rutina familiar cambiándole los pañales a su nieto. Simple. Vida real. Ideas reales.

En Ideas Vip cuento (con más detalles) que la aspiradora nació de ver una máquina en una exposición que tenía como objetivo remover el polvillo soplando. Solo con verlo, su inventor (Booth), supo instantáneamente que la función correcta era la opuesta.

La mente errante de alguna manera busca escaparse del presente imaginando futuros. Bajo esta mirada, la mente errante no puede ser otra cosa que una mente creativa. Son muchas las especulaciones que manejan los investigadores acerca de las funciones de la mente errante. Desde consolidar recuerdos, tomar información de la actividad consciente, mantener activas conexiones neuronales que no están en pleno uso, manteniendo las conexiones entre áreas que trabajan juntas aunque no en ese momento, preparar conexiones para eventos del futuro y otras. Sea cual fuere de todas, o no necesariamente una de ellas, sino un complemento de dos o varias, son noticias muy buenas para la creatividad, especiales para aceptar a Montaña Rusa como un método de una “informalidad rigurosamente científica” (parece contradictorio, pero no lo es. Parece porque siempre ligamos lo científico a lo formal). Vemos en lo informal necesariamente el germen de la invalidez. Ello es producto de una cultura que nos hizo creer que lo serio, estudiado, encasillado paso a paso, lo encapsulado con rigor es lo valioso. Lo es, pero depende cuando, donde, porque y para que. Un aprendizaje autodidacta tiende a ser visto como un aprendizaje informal, pero sepamos que puede incluir en su método (tan único como la persona que lo ejerce), en su compromiso pasional una formalidad (y un rigor) muy superior a la formalidad tradicional. El Pensamiento en Montaña Rusa es mente errante cuando corresponde y mente concentrada cuando amerita.