A poco tiempo de cumplirse cinco años del nacimiento del Movimiento 15M o de los Indignados, les comparto las ideas que escribí en ese momento respecto de como evolucionaría el mundo y los negocios.

Nace un mundo más “revoltoso” pero más idealista y comprometido. Así pues, el fin de un sendero no es el fin del camino. Solo un cambio de sendero. La palabra certeza debería ser eliminada del diccionario porque desapareció hace un tiempo de la vida misma

Intentando comprender el mundo hoy y visionar el mundo que viene, estos son algunos cambios irreversibles (primero políticos y sociales, luego corporativos):

* Los mecanismos represivos como han sido conocidos hasta hoy ya no tienen razón de ser. Las fuerzas policiales y parapoliciales han perdido legitimidad en el uso de la fuerza.

* El miedo ya no gobierna ni reprime. Exalta y subleva. Llegó una época de convencimiento real y desarrollo de valores compartidos. Para los de arriba. Para los de abajo.

* El poder no estará más al servicio de “perpetuar poder y privilegios” sino de “iniciar causas” hacia el bien común.

* Lo que se declare ilegal desde el Estado, los nuevos movimientos declararán la ilegalidad de la legalidad.

* Las manifestaciones se multiplicarán en creciente escalada por la sencilla razón que cumplen (más allá de la legitimidad de los reclamos para los cuales sean utilizadas) con uno de los anhelos más arcaicos del ser humano en su escalable evolución: su deseo de reconocimiento, trascendencia y notoriedad. Aquí bien vale un “Yo estuve” o un “Yo participé”.

* La abundancia de manifestaciones atenuará su poder transformándolas en un commodity, por lo cual las mismas se irán enriqueciendo de manera creativa para poder sostener su capacidad de provocar atención y satisfacer sus demandas. Es probable que muchas de ellas terminen en una dilución sin resultados.

* La escalada de manifestaciones sociales de esta naturaleza sin un correspondiente resultado satisfactorio engrandarán en algunos casos sociedades con violencia creciente mientras que en otros se apoderará la apatía ciudadana. Los liderazgos espontáneos cobrarán más fuerza que nunca.

* El ejercicio del poder con sus herramientas y procesos ya no tendrá capacidad de contener las voces disonantes y descontentas de la sociedad.

* El ciudadano individual sabe de su peso para el colectivo y lo hará valer. No en vano en redes sociales circulan frases del estilo: ” Tengo una cuenta de Twitter y no dudaré en usarla”

* Los derechos de los ciudadanos han cobrado el valor absoluto y relativo más grande de la historia desplazando a un segundo plano las obligaciones. Estas nunca serán aceptadas con naturalidad en caso que no se garanticen la totalidad de los primeros.

* El sojuzgamiento y el sometimiento silencioso no existirán más en un mundo donde las redes sociales conectan a las personas en cuestión de segundos para auto organizarse de manera espontáneamente sólida.

* El mundo tiende a una ingobernabilidad en el sentido clásico de poder vertical (aunque parezca contradictorio más aún en los casos que el poder haya sido otorgado por los votos). Las manifestaciones de descontento parecen haber encontrado un mecanismo de autogestión veloz y eficiente. Al menos para ganar notoriedad y exhibir desacuerdos.

Algunas derivaciones para el mundo de la empresa y los negocios serán las siguientes:

* La creatividad y la innovación dejarán de ser vistas como herramientas exclusivas para la generación de nuevas oportunidades de negocio o desarrollo de nuevos productos y cobrarán fuerza también como elementos que promuevan dentro de la compañía mejoras relacionales, sentimientos de verdadera pertenencia y otros valores igualmente importantes. La innovación “puertas adentro” será inexorablemente el sustento de la “competitividad puertas afuera”.

* Las empresas entenderán que las redes sociales cumplen en la sociedad un rol mucho más relevante que iniciar una campaña de marketing con objetivos meramente transaccionales.

* La búsqueda de talento no se limitará a la compra de start-up (la diferencia de creatividad e innovación entre una gran empresa y una start-up es una hoja llena de memorandos y otra llena de ilusiones) por parte de las empresas para quedarse con el talento residente (acqhire en términos técnicos), ni tampoco en los altos promedios de los claustros universitarios. Más pronto que tarde el talento se buscará donde en apariencia no es visible: hombres y mujeres disimulados en empleos comunes que tienen su talento escondido y están a la espera de quien pueda correr el velo de la mediocridad y descubrir su talento. Los talentosos también están en burgués anonimato y “la calle” será un ámbito de nueva exploración. No existe la escasez de talento; existe la escasez de quienes pueden ver el diamante en bruto

* La presencia de las empresas en las redes sociales mutará a conexiones emocionales más profundas con iniciativas para compartir experiencias que dignifiquen moralmente a la compañía y a sus seguidores.

* Las empresas deberán incorporar nuevos objetivos. Algunas empresas ya están yendo en esta dirección. El mensaje es para aquellas que aún no han comprendido el nuevo escenario de “presión idealista”. El share o porción de mercado serán igual de importantes que hoy, pero compartirán escenarios con “shares emocionales y vinculares” hacia los consumidores.

* Los recortes serán progresivamente menos en el salario de los trabajadores que en las ganancias de las compañías. Poco a poco los derechos se volverán poco menos que intocables. Eventualmente los trabajadores serán los impulsores o co-creadores de iniciativas que recorten sus derechos. Su participación evitará su rechazo.

* Llegaremos a un punto donde el compromiso de las empresas con su mundo será tan fuerte que no será extraño ver acciones (de por vida, nada de temporalidad acotada) del estilo: “Por cada Mac que venda Apple se entregará una PC de uso educativo a una escuela carenciada. Insisto: serán acciones “de por vida”.

* El gran desafío de estos tiempos será armonizar SIEMPRE productos y servicios con un halo de tangible diversión (no se muta tanto de producto o servicio por insatisfacción tanto como por aburrimiento. Trampas de la dopamina). A diferencia de otros momentos de la historia donde el valor de un producto podía escindirse de su grado de diversión, hoy nos encontramos en el umbral de mayor necesidad de diversión y entretenimiento de la historia. Se reclama una escuela divertida, una novia divertida, unos productos divertidos…un aburrimiento divertido.

* Las empresas cobrarán un vigor espiritual como nunca antes en la historia. La plenitud económica como objetivo fundamental de la vida es axioma y visión de generaciones pasadas. Plenitud social y espiritual cotizan en alza.

* Las compañías ya no pondrán las reglas y condiciones de una manera antojadiza. El consumidor más tarde o más temprano será un activo colaborador en el diseño de las políticas de la compañía. Con sus decisiones convocarán legiones de seguidores instantáneos o éxodos masivos repentinos.

* Ya lo dijo el gurú Jeremy Rifkin…. vamos hacia una economía empática. Una economía que nos obliga a conectarnos con los consumidores. Una conexión profunda, sincera y emocional. Porque tarde o temprano es probable que a nuestros clientes le empiecen a interesar distintas cosas que las nuestras. Es un erróneo mito la frase: “Hay que escuchar al cliente”. Lo que hay que hacer es descifrarle su deseosa subjetividad

El ser humano es, desde mi punto de vista, cada vez más adulto (en sus preocupaciones acerca del mundo) pero cada vez más adolescente (en la versatilidad de satisfacciones inmediatas que demanda). Por lo tanto, debemos gestionar las decisiones de branding pensando no ya en clásicas tipologías sino en entramados de las mismas: el niño-joven, el adolescente-adulto; el adulto-adolescente; el anciano-joven y decenas de otras combinaciones

* Si la empresa se vuelve burocrática no esperes que la mente de tus empleados vaya en sentido opuesto

* Los Ceos y principales ejecutivos caminarán las calles y supervisarán las interacciones que se producen en los puntos de venta con una frecuencia inusitada para el estándar actual. La necesidad de reconocer las mutaciones repentinas de intereses los obligarán a ello. Los consumidores sabrán valorar que los ejecutivos bajen al llano y entablen conversaciones absolutamente horizontales.

* Nacerá una nueva categoría de gurús: expertos en análisis heurísticos. Expertos en nada. Sabios en todo. Tendrán la capacidad de percibir y detectar las nuevas tendencias integrando conocimientos científicos e intuiciones personales. Integrando lo nuevo en generación de conocimiento y lo probable en la imaginación predictiva.

* El liderazgo ha de ser íntegro, porque si no serán jefes, patrones, directores, superiores, coroneles, CEOs, gerentes… pero nunca líderes (no hay manera de esconder ni el talento ni el liderazgo. Ni siquiera escondiéndolo. Se nota tanto como quienes no lo tienen y lo aparentan). El liderazgo deberá servir para dejar transformaciones profundas, sensibles y valiosas. Sin ello, el líder será un mero resultadista. Como en todos los procesos de liderazgo, el propio se antecede al ajeno. Nadie podrá liderar un grupo, un equipo, una organización si primero no es capaz de liderarse a sí mismo. El liderazgo creativo consistirá en transformar a todas las neuronas de una organización en indomables. La innovación desacomoda todos los presentes: Quien lo provoca (innovadores) Quien lo sufre (competencia) Quien lo disfruta (clientes). El que no apuesta por la innovación no puede quejarse cuando le llegue la notificación de “empresa vencida”

Germán Castaños

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